martes 16 de marzo de 2010

160208-160310


1) Hay gente que se llega a conocer y gente que no se conoce nunca, y hay gente que se enamora. Suponte que llueve y que chocas con una mujer que se encuentra bajo su paraguas. Y le preguntas: “Puedo meterme contigo debajo?”. Y ella, indecisa y sorprendida, sopesando pros y contras te contesta que NO, que el paraguas es sólo suyo y te pide que te vayas. Suponte que obedeces y que te alejas cabizbajo saltando los charcos y que tras cruzar dos o tres calles encuentras un soportal donde guarecerte de la lluvia, y que allí, justamente allí, se oculta el asesino cuyo destino era matarte y que te asalta al grito de “La cartera o la vida” y tu respondes que la vida, porque estas calado hasta los huesos y tienes frío, tienes ganas de morirte o de pedir una taza de café muy caliente. Pero como en aquel soportal no hay servicio de cafetería acabas atravesado por un cuchillo. Ya desde el suelo observas como tu asesino se aleja con tu cartera dejando tras sí una cortina de lluvia de la cual aparece aquella muchacha que no quiso darte asilo bajo su paraguas. Y nada más pasar por tu lado mueres.


1.A) Suponte que el Paraíso existe y que, en efecto, se te ocurrió morir a las siete de la tarde. O mejor, que esa era la hora que eligió tu asesino para atravesarte con un cuchillo, o si lo prefieres, el momento cruel en el que los hados sincronizaron con precisión sus relojes para que murieses en aquel lugar, en aquellas circunstancias y a esa hora exacta en el que ni tu ni tu asesino andabais preocupados por la puntualidad. Si el Paraíso existe, a las siete y cuarto llegarías a sus puertas remolcado por la columna de luz de alguna farola próxima al lugar donde habría quedado tu cuerpo. Las puertas están abiertas de par en par, entras, caminas, buscas en todos lados pero no hay nada, no encuentras a nadie: El Paraíso es un hangar infinito. Entonces te da por recordar la imagen de aquella chica que en mitad de un diluvio te negó la sombra seca de su paraguas.


1.A.1) Suponte que además de un Paraíso, haya un Dios: Tu ascensión y tu llegada son iguales, pero de pronto te encuentras detrás de un mostrador y que detrás de ese mostrador hay una recepcionista con chaqueta añil que te hace señas para que te acerques. Das unos pasos y descubres en el añil de su chaqueta que el Paraíso no es lugar para ti, que a ti te corresponden otros pasatiempos: Descifrar las razones por las que aquella muchacha se negó a compartir contigo su paraguas.


1.A.1.1) Suponte que haya un Dios y que este te esta esperando. Que atraviesas la eternidad y el infinito pues no son más que una hilera interminable de salas de espera y que al final te encuentras con una cafetería repleta de confortables sillones de plástico azul, imitación de cuero, y que tomas asiento convencido de que Dios te aguarda: Tu debes reunirte allí con ÉL. Palpas el forro azul del sillón y tus antiguos hábitos te hacen desear una cerveza negra; y esperas... y esperas... Pero Dios no llega y en su lugar, asociado a la cerveza y al deseo, lo que acaba apareciendo es el recuerdo de aquella mujer que bajo la lluvia te regalo un NO.


1.A.1.2) Suponte que Dios llegue. Tu estás ahí sentado sobre el sillón de plástico azul y en ese momento llega Él disfrazado de camarero con una bandeja sobre la que descansa, precisamente, esa cerveza negra que tanto anhelas. Tu te levantas respetuoso y le invitas a sentarse, dios accede y le convidas a un sorbo de tu cerveza, pero él renuncia y te explica que acaba de almorzar, que te lo agradece pero que ya no tiene apetito. Tu reculas apenado, comprendes que fue impropia la confianza con la que le ofreciste aquel sorbo, y temeroso de haber cometido una imprudencia le peguntas si se puede fumar. Te responde afirmativamente y hasta te acepta un cigarro. Tu mano tiembla por estar encendiendo un mechero terrenal en la cara de Dios. Sin embargo, Él aspira y comenta: “Saben bien estos cigarros”. Tu aspiras el humo y piensas que no son tan buenos, pero no te atreves a decirlo. Dios mira alrededor y hace un comentario a propósito del plástico azul de los asientos, algo acerca de que parece cuero. Tu le das la razón, Dios termina su cigarro y dice : “Bueno, tengo que irme, fue un placer”. Tu no aciertas a decir nada y cuando Dios se aleja por entre los sillones que parecen de cuero azul, recuerdas el modo en el que tu asesino se alejó por la calle mientras llovía y también de la cara de la mujer que no quiso aceptarte bajo su paraguas.


1.B) Suponte que no exista el Paraíso. Que no haya nada después de la muerte. Que tu te mueres a las siete de la tarde porque la lluvia te obliga a buscar un lugar donde protegerte y que el soportal que te pareció inofensivo ocultaba al criminal que habría de matarte como resultado de que hubo una mujer que no quiso compartir su paraguas contigo. Al día siguiente tu cuerpo lavado por la lluvia sería encontrado: “Un muerto” gritarían; pero tu no oirías nada, ni siquiera el traqueteo de la lluvia, ni los pasos de tu asesino, ni el de la muchacha que te expulsó de su paraguas; no oirías ni verías ni sabrías nada, nada de cervezas negras, ni de diálogos con Dios, ni recepcionistas con chaqueta añil ni sillones de plástico azul que parecen de cuero. No habría nada.


2) Ahora suponte que debajo del paraguas ella te contesta: “Si claro, adelante”. Y tu, dubitativo y sorprendido por haber previsto algunas consecuencias de su presunta negativa, comienzas a contarle que el “NO” que te brindó en otro cuento te lanzó a las garras de un asesino, a una charla con Dios y a una serie de hipótesis que ella acoge riéndose justo cuando pasáis frente al soportal donde un asesino espera una víctima chorreante y solitaria. Y como hace una tarde de perros y apenas son las siete, ella te propone entrar en la cafetería de la siguiente calle, la cual, por supuesto, tiene sillones de plástico azules. Entráis, os secáis la lluvia que os perla la ropa y ella pide un café mientras que tu te decides por una cerveza negra.


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... En nuestro caso los Hados estuvieron de nuestra parte...
(Gracias por acogerme bajo tu paraguas)
Gracias por estos 25 Reina!! TE QUIERO!!!

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