Cae el sol en aquella pequeña ciudad; Ella mira a través de la ventana en su busqueda, la añoranza de lo que pudo ser y finalmente fue le atropella los pensamientos. Sus lágrimas se desbordan al saber que Él ya no esta tan cerca, o tan de cerca de, o simplemente a su lado.“¡¡Vuelve!!, Vuelve a mi, porque no siento nada, no me siento capaz de serle fiel a cualquier otra persona. Porque apareces en la sonrisa de los niños, en el cerrar de los ojos antes de dormir, en el vuelo de las cigüeñas, en el batir del agua salada contra la arena, en el sabor del café caliente”.
Tal vez la brisa fresca le siente bien. Sale por la puerta, rumbo al laberinto de calles, allá donde una vez estuvo con Él, allá donde una vez fueron amigos, donde fueron amantes, donde fueron enamorados amantes del mundo. A su lado un pajarillo va aproximándose en la tentativa de atrapar las migajas de pan que Ella va dejando caer al suelo. El paisaje es tranquilo y le sabe a Él, le huele a Él. Allí, aún estando tan lejos, revive los momentos, evoca los besos, las caricias en la cara, el paso de su mano por su cuerpo y los escalofríos que eso la provocaba.
Después de muchos minutos allí, el pajarillo le pregunta:
- ¿Que haces aún aquí?
A lo que ella responde:
- Lo espero.
- Debiste haber estado aquí ayer, Él estuvo por los alrededores y tenía teñida la misma expresión en el rostro que tu. Lloró tal como tu has llorado sentado en aquel banco, me dio comida al igual que tu lo has hecho, dejó que la noche le cayera encima, que las farolas se prendieran, y dejó que el paisaje se cansara de Él. Se secó las lágrimas derramadas y encendió otro cigarrillo, miró su reloj de pulsera y dijo para el mundo: “¿Por qué el día que decidimos huir tu no estabas en casa?”; maniatado con sus propios pensamientos se levantó, cogió la maleta y se marchó.
Ella se limpia las lágrimas una vez más y suspira como si quisiera ganar tiempo. Mira el baile de agujas en su reloj, y cuando esta a punto de levantarse oye:
- ¿Por qué? ¿Por qué tiraste todo por la borda? ¿Por qué no te aferraste a mi como habías prometido? ¿Por qué fuiste débil?
Ella, con toda la sinceridad que puede aguardar dentro de si, le responde:
- Sólo ahora que te perdí, se realmente lo mucho que me equivoqué, sólo ahora sé lo mucho que a mi ser le gustas, sólo ahora doy valor a todo aquello que tuvimos, sólo ahora me ahogo en la añoranza y en la necesidad de revivir las cosas más ínfimas que me hacías. Porque sólo ahora se que eres tu y nadie más.
- Deberías haberlo sabido desde siempre, Sabes que soy rencoroso, que no puedo olvidar, ¿como quieres que entierre lo mucho que me has hecho sufrir, como quieres que lo relegue todo?.
- ¿Qué estás haciendo aquí entonces? Si no tienes intención de olvidar.
- Trato simplemente de disfrutar el momento y acordarme de lo que fui para saber lo que soy.
- Yo, en cambio, sólo busco volver a tenerte, cambiar ese momento efímero por 5 minutos contigo, seguido de otros 5 minutos, seguidos de otros 5, y otros 5...
Ella le tiende la mano como ya hubo hecho en otras ocasiones, y Él, aunque receloso, le da la suya.
- Te prometo que no seré capaz de perdonarte otra vez más.
Ella lo abraza y le dice:
- No lo vas a necesitar, Amor.
A. Carpallo.
Gracias por estos 29 meses Reina!!!; Seguimos más y mejor!!
160208 - 160710...
Te Quiero!!!
160208 - 160710...
Te Quiero!!!
