
Un tronar de lobos pintados de sangre por entre las dunas sombrías;
Densas voces de violín rechinando en el cadalso de plazas sangrías;
Lacónicos soles recluidos entre los senos de lunas taciturnas;
Sedientos besos de flores que lloran y tintinean en soturnas;
Miradas malgastadas de bellas almas violetas;
Velas y luces en cruz susurrando secretas;
Cisnes negros sobrevolando en sueños de gatas;
Ángeles caídos embriagados entre uvas y cantatas;
Los fantasmas de las noches de Brahms en la plenitud fantástica de la demencia;
Los versos grises de lluvia caída derramándose entre las lápidas sin clemencia;
Cerúleos campos de ansia que ponen fina a la realeza;
Y este canto de amor loco que ama la tristeza.
